PUMPERFERNALIA Una recorrida por la extinta cadena de fast food, tomando a su memorabilia como elemento integrador. No sólo de hamburguesas vive el Hombre.
Hablar de Pumper Nic desata una serie de imágenes, sonidos, sensaciones y recuerdos que nos retrotraen a la infancia o la adolescencia, o a ambas a la vez. El hipopótamo sonriente, los ceniceros de aluminio flexible, las calcos, los micrófonos que los cajeros utilizaban para solicitar los pedidos de los clientes, las Frenys, el Mobur, el Club de amigos de Pumper Nic (foto), y tantas otras memorias. Surgida a fines de los setenta, la cadena brilló en los ochenta y comenzó a apagarse tras la llegada del coloso yanqui. Fue entonces cuando cambió su imagen, renovando su gráfica. En los noventa tambaleó y desapareció antes de que finalizara la década (Hernán, lector del blog, apunta que el último local, ubicado en Costa Salguero, cerró en 1999).









