¡Hop, hop! Con espíritu delirante y positivismo conjugado con juegos de palabras antidepre, Noti Dormi acaparó la franja de la medianoche, un espacio desaprovechado en la TV de entonces. En 1988, el programa que iba en vivo, con público en el estudio, derrochaba alegría bizarra. Semillero de personajes fugaces como Paula Diagosti, con su profesex, y el fiel Atilio que encarnaba a Tristonio, el envío mezclaba vertiginosamente música en vivo, gente rara, chistes cortos, complicidades con la gente detrás de cámara y pura improvisación, muy al estilo de Portal. La llegada del tímido Tinelli al entonces Canal 11, con Videomatch, en 1989, le arrebató espectadores al ciclo del canal oficial, y a comienzos de los noventa el avance del cabezón condenó a Noti Dormi al sueño eterno.
sábado, 17 de enero de 2009
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