viernes, 25 de marzo de 2011

¡VAMOS AL CINE! Películas argentinas en Youtube. Selección blogochentosa para los fans del séptimo arte. Aprovisionate de pochoclos y hacé clic en el film que quieras ver.
CORRECCIONAL DE MUJERES- ADIOS ROBERTO- EN RETIRADA- TIEMPO DE REVANCHA- PASAJEROS DE UNA PESADILLA- LA NOCHE DE LOS LAPICES- LA REPUBLICA PERDIDA I- LA REPUBLICA PERDIDA II- LA HISTORIA OFICIAL- ESPERANDO LA CARROZA- BAÑEROS II, LA PLAYA LOCA- OTRA HISTORIA DE AMOR- RAMBITO Y RAMBON- DARSE CUENTA

sábado, 5 de marzo de 2011

CHAU, NEGRO Alberto Orlando Olmedo murió hace 23 años, tras caer del piso once del edificio Maral 39, ubicado frente a playa Varese, en Mar del Plata. El Negro no puede era un exitazo teatral en Mardel. El 3 de marzo se había estrenado Atracción peculiar, su última película, junto a Porcel. Después de la función fue a comer cochinillo y volvió al departamento del piso once del Maral 39, donde lo esperaba Nancy Herrera, con quien se reconciliaría en una madrugada de champagne, cocaína y niebla. La bruma sobre el mar había depositado rocío en la baranda del balcón. El Negro, según relata Nancy, se habría trepado en una de sus últimos mohines, simulando jinetear el caballo de metal. Cuando su novia lo fue a buscar, desesperada por la escena, las manos de Alberto intentaban extender lo inevitable. Sólo la chica de pelo castaño, por entonces embarazada de Albertito, supo qué pasó realmente. Esa mañana, mientras las nubes cubrían la infelicidad del balneario, yacía muerto el cuerpo del eterno Capitán Piluso, con sus ojos abiertos y una bolsita rosa aferrada a su mano. Llegaron Darín, El Facha Martel, René Bertrand, y sus fieles amigos y seguidores. Lo velaron en la casa velatoria Roldán (de su amigo Rogelio, mentor del personaje homónimo) y lo trasladaron a Chacarita. Hoy, un monumento en Av. Corrientes 1753 cumple su deseo final. Ese mojón y el Chau, Negro que pidió antes de partir.

miércoles, 5 de marzo de 2008

NO HAY MERIENDA, SI NO HAY CAPITÁN Alberto Olmedo no necesita prolegómenos. Y Blogochentoso quiere homenajearlo.
Alberto Olmedo era el hombre de las mil caras. Capitán Piluso, Manosanta, Rucucu o simplemente Alberto. Su cariz y el ángel que tenía lo llevaron al podio de los grandes del humor argentino. Comenzó su carrera cómica por casualidad. En su juventud trabajaba en Canal 7 como productor. Durante una cena realizó una improvisación tan genial que uno de los directivos de la emisora le ofreció actuar en un programa. A partir de allí, la tele, la publicidad, el cine, el teatro. La gloria. Hace exactos 20 años, el Negro voló al más allá, como cantaba otro rosarino: Fito Páez.
LIC. ALE LAVALLE