LIBRE ALBEDRÍO La restauración de la democracia conllevó la explosión de las revistas eróticas for men. Revista Libre se ubicó a la avanzada de esta profusión de curvas al natural.

El photoshop era sólo una ilusión que las mujeres abrazaban al ver sus carnes imperfectas retratadas en las páginas de las publicaciones softcore de la época. Corrían los primeros años de la gestion alfonsinista cuando los kioscos se abarrotaron de púberes en búsqueda de la autosatisfacción y de maduritos insatisfechos que encontraban en los retratos sin ropa un escape a la monotonía marital. Selva Mayo, Noemí Alan, Silvia Peyrou y otras tantas artistas en clave felina pasaron por la lente de los fotógrafos de la revista ochentosa. Celulitis sin censura, maquillaje excesivo y escasa producción reflejaban los anales (¡cuak!) de las imágenes sin tratamiento digital. Para la época, era más que suficiente. El que esté libre de pecado que arroje la primera piedra.





