Domingos a la tarde, cita ineludible. Sobre todo, en verano. Aeroparque era un programa y me podía quedar horas aferrado a la baranda de la terraza mirando decolajes y aterrizajes. Mi primer vuelo fue en 1987. Más por capricho que por necesidad, viajé a Villa Gesell, en un Fokker F28 de Aerolíneas Argentinas. Recuerdo la felicidad que me produjo saber que iba a volar. Y cuando estaba sujeto a la butaca, listo para despegar, recuerdo el sonido de la aceleración de los motores, el empuje hacia atrás por la velocidad del impulso del carreteo, el suelo que se alejaba, el muelle del Club de Pescadores desde el aire. Y la aproximación final, sobre el mar, antes del aterrizaje. Ufff... recuerdo ese vuelo como pocos. Mejor dicho, recuerdo todos, pero ése de manera especial. Éstos son algunos de los aviones emblemáticos que surcaban el asfalto de AEP y los cielos argentinos, por aquellos años.
FOKKER F28: DONDE VOLÉ POR PRIMERA VEZ
FOKKER F28: DONDE VOLÉ POR PRIMERA VEZ
AUSTRAL: RUIDO Y POLUCIÓN.
LIC ALE LAVALLE







