jueves, 31 de marzo de 2011

BEBOTA BAJO CERO Adriana Brodsky protagonizó este comercial de los míticos helados La Montevideana. Un corto que integra el portfolio de perlitas de este blog.

sábado, 27 de febrero de 2010

DUPLA RATONERA Brodsky y Romero fueron la rubia y la morocha más deseadas de mediados de los ochenta. Naves insignia de Olmedo, más que generar risas tomaron por asalto las fantasías masculinas. Bebota forever y morochaza salvaje, concentraron el hervidero hormonal de los púberes ochentosos y desataron el encendido renacer de la líbido de los maduros. Embajadoras del cola less, infartaron a más de uno desde la pantalla grande, la tele y las gráficas de la época. Crines revueltas, curvas sin piedad y olas de frenesí estival, ellas fueron, según lo sentenció la revista La Semana, "las comehombres". Bon appetit.

viernes, 24 de abril de 2009

LA BEBOTA Adriana Brodsky encarnó uno de los personajes más aclamados de la era Olmedo. Le volaba la cabeza al Manosanta y a los miles que la miraban por TV. Nadie se arriesgaría a decir que tiene 53 años, una hija de 19 y un varón de 17. Está sola y mantiene la belleza que la consagró en 1982, cuando hizo la publicidad de Hitachi, censurada tras dos días de emisión por exhibir a una Adriana Brodsky en tanga. El comercial tuvo que ser modificado y tras la aprobación del organismo censor, volvió a ser emitido, pero con curvas más recatadas enfundadas en brillante minishort. Una de las colas más aclamadas de los ochenta, la modelo de escasa delantera pero generosa retaguardia, ingresó al team de las chicas Olmedo y dio el paso consagratorio. Brilló en cine y TV a finales de la década y tras la muerte del rosarino desapareció y se dedicó a la maternidad. Más allá de lo que muchos piensan, la inocente veinteañera trabajó con el cómico tan sólo dos años, que la marcaron para siempre. Incursionó en cable y se retocó la nariz, pero nunca repitió aquel suceso, cuando solía sollozar :
Maestro, maestro, soy horribleee...

miércoles, 23 de mayo de 2007

RUBIA SEXY Hitachi mostró a una incipiente bebota cuyas partes traseras concitaron la atención de los neo babosos.
En 1983 la publicidad de Hitachi, que ya venía con campañas osadas para la época, mostraba un partido de fútbol cargado de sensualidad. Las jugadoras, con shorcitos brillantes y mucha carne al asador, salían a la cancha cargadas de glam. Una música muy disco pop de la época mostraba a una de las estrellas que surgirían como símbolo sexual femenino: Adriana Brodsky. Sobre el final, la rubia es alzada como símbolo de victoria. Triunfo que continuaría hasta fines de la década como partenaire de Olmedo.