LÚDICA MENTE Los Kalkitos permitían crear un mundo diseñado a medida. Para nenes con impronta de dibujantes.
En mi infancia más tierna, a comienzos de los ochenta, cuando era muuuy chico, me encantaba dibujar. Me pasaba horas y consumía cajas y cajas de marcadores Sylvapen y también los de mi hermana (que eran mejores, más caros y siempre se los gastaba). Y los Kalkitos también eran un vicio. Estaban buenísimos. Consistían en un desplegable con una especie de escenografía o ambiente. Con él venía una plancha con diferentes motivos y personajes. Lo divertido era ir ubicando esas figuras y elementos en el lugar que uno quisiera, con sólo presionar con un lápiz para transferirlos al paisaje. Muy retro.
LIC. ALE LAVALLE
